El centro tecnológico ITG ha prestado servicio técnico a 14 empresas gallegas de procesado de alimentos. Tras analizar más de 100 equipos, ha propuesto 60 medidas de mejora que suman un ahorro energético potencial de 9.418 MWh al año, una cifra equivalente al consumo energético anual de unas 1.000 viviendas. Estas medidas, además, evitarían la emisión de 1.650 toneladas de CO₂ al año, lo mismo que retirar de la circulación unos 1.150 vehículos durante un año.
Un trabajo dirigido a industrias intensivas en energía, empresas en las que el coste energético supone una parte elevada del coste de producción. En el sector alimentario europeo, la energía incorporada en las cadenas de frío supera el 25 % de su consumo final, motivo por el que la prioridad no suele ser sustituir las tecnologías de proceso, sino gestionar mejor la operación, hacer más eficientes los equipos existentes y mejorar el mantenimiento y la renovación de procesos e instalaciones auxiliares.
Los resultados confirman que el potencial de mejora del sector agroalimentario es considerable y que puede cuantificarse incluso donde los datos de medida son escasos.
El siguiente paso es medir mejor, ya que la instrumentación, la automatización y la digitalización son las claves que permitirán a las empresas multiplicar estos ahorros y comprobar que se cumplen”
Santiago Rodríguez Charlón, director División de Energía de ITG
Las 14 empresas analizadas abarcan actividades muy distintas: procesado y congelado de productos del mar, conserva de pescado, industria láctea, fabricación de piensos, tostado de café y fritura, procesado de productos vegetales, elaboración de vino y fabricación de hidrocoloides. Su potencia instalada abarcaba un rango desde unos pocos kW hasta instalaciones con parques que demandan decenas de MW.
En paralelo, el centro tecnológico ha impulsado un grupo operativo con organismos públicos que gestionan líneas de financiación, consultoras energéticas e industrias intensivas en energía. Su objetivo era entender cómo se organizan hoy las auditorías, qué barreras encuentran las empresas y en qué punto se frenan las decisiones de inversión.
Los trabajos, desarrollados en el marco de la iniciativa AUDIT PLUS, financiada por el programa LIFE de la Unión Europea en su línea Clean Energy Transition (LIFE-CET), han permitido identificar cuatro grandes ámbitos de ahorro.
Es donde se concentra la mayor parte del potencial identificado. Los procesos agroalimentarios disipan mucho calor de baja y media temperatura en condensadores, efluentes y aguas tratadas. Ese calor puede aprovecharse para producir agua caliente, para las limpiezas CIP o para precalentar el agua de caldera, con apoyo de bombas de calor cuando sea necesario.
Incluye reparar aislamientos en redes de frío y vapor, sustituir motores antiguos por motores IE4 e incorporar variadores de frecuencia, que permiten ahorros del 20–40 % en bombeo y ventilación.
Son actuaciones con inversión nula o muy baja y retorno inmediato: ajustar la potencia contratada, regular las centrales frigoríficas con presión flotante, secuenciar compresores o aplicar mantenimiento predictivo basado en termografía.
Incluye biogás, biomasa procedente de restos de poda, ampliación de la fotovoltaica y electrificación de procesos térmicos con el excedente solar. Esta última medida es especialmente rentable, porque sustituye combustible fósil por una energía de coste prácticamente nulo.



